Marilia Samper: “Las obras maestras salen del alma, no del bolsillo”

5.01.2015

Versió en català aquí.

Entrevistar Marilia Samper no es fácil porque no para. Está dirigiendo una obra de flamenco (Ya!, de Belén Maya), ha presentado, en el Teatre Lliure, dentro de la propuesta Ones Lliures, l’obra Líneas, escrita por ella misma, y ahora traerá Pulmons, el éxito de pequeño formato de la temporada pasada. Después de estrenarse en la  Sala Beckett y recorrer media Cataluña, los barceloneses tienen una nueva oportunidad de verla en el Teatre Lliure del 7 al 18 de enero. Además, es muy posible que Pequeños Monstruos vuelva a la cartelera catalana. Estad atentos.

Marilia Samper. Foto Alba Lajarín

Marilia Samper. Foto Alba Lajarín

Es difícil quedar con Marilia, pero cuando consigues quedar con ella te lo da todo. Una comida que empieza a las dos y no acaba hasta las ocho de la tarde. Hemos hablado de teatro, del amor, de la vida, de la “gordofòbia”. En la cocina hervimos pasta, hacemos una ensalada, compartimos una buena botella de vino y el café se alarga con chocolate y pastelillos; eso sí, al final nos tomamos unos sobres de la farmacia que aseguran que eliminan el 30% de la ingesta calórica. Samper habla en castellano con un acento andaluz precioso. Es una mujer bella y cruel porque no soporta las relaciones de dependencia pero su sentido del humor tan inteligente hace que resulte adictiva.

Montse Barderi: ¿Qué tiene que tener un proyecto para que digas, “tengo que estar aquí”?

Marilia Samper: Depende, pero puedo decirte que para mi es muy importante el discurso, que yo esté de acuerdo en lo que se cuenta. También puede ser que me seduzca el equipo. Para mí también es fundamental la calidad artística pero también la calidad humana. Es imprescindible que mis equipos tengan las dos cosas.

M.B:¿Qué te atrajo de Pulmons?

M.S: Me gustó que sea teatro de actor, interpretación pura, que todo el peso recaiga en la interpretación. Me interesa mucho el tema de la identificación, siempre pienso como público y si al público le interesa contactar con la historia que le estamos contando. Esta conexión puede ser incluso estética,  la estética de escena también me interesa mucho. En Pulmons el hecho que no había fronteras de localización ni de tiempo era algo muy sugerente que me impulsó a aceptar el proyecto.

M.B: Poner en el medio del escenario una cama tan versátil me pareció una idea fantástica. ¿Fue tuya? 

M.S: Sí, el texto original indicaba que no hubiera absolutamente nada pero  me parecía demasiado árido. Pensé en una cama para aglutinar en ella todos los espacios de la función, y que funcionase como un lienzo donde poder plasmar todo la historia de esa relación.

M.B: ¿Haces muchas cosas gratis?

M.S: Sí muchas. Hago muchas cosas por amor, pero creo que los trabajos se tienen que pagar, por supuesto. Si no hay pasta y creo en proyecto, lo hago. De la misma manera que si hay dinero pero no me veo en él, no lo hago. Digo “yo no soy la persona, la persona es esta o la otra pero no soy yo”. Necesito ser honesta. Y las decisiones las tomo de una manera muy visceral, sin fórmulas. Estoy o no estoy en una movida, no hay más.

M.B: ¿Cuál es tu nivel de implicación en un proyecto?

M.S: Absoluto. Me tomo muy en serio el trabajo. ¿Sabes qué pasa? Que no tengo nada más. Tengo muy poca familia y la que tengo está muy lejos, no tengo propiedades y el amor es muy efímero, así que lo que realmente es más sagrado, es mi trabajo.

M.B: Además has vivido en un montón de ciudades…

M.S: Sí, no tengo un soporte de arraigo. No lo necesito porque estoy acostumbrada.

M.B: Pues te veo muy afincada aquí, como un roble.

M.S: Porque yo me arraigo, yo creo lazos. La gente que dice “de amigos de verdad solo hay dos” pues no, amigos hay muchos pero muchos son circunstanciales y son tan amigos y tan preciosos como los amigos a fuego de toda la vida. Aparecen, te ayudan a crecer y a cambiar, son las personas que tu necesitas en ese momento y luego desaparecen porque la vida cambia, todo se mueve y esa relación se pierde. Por eso pienso que el trabajo es lo que realmente no se pierde, por eso no me disgusto nunca con él, yo solo me disgustaría con mi trabajo si hiciera algo en lo que no creo.

M.B: ¿Y con las amistades qué haces? Tienes un proyecto y un montón de amigos, a quién pones?

M.S: Es súper delicado. Y yo siempre les digo lo mismo: “me encanta como trabajas, eres muy amigo mío pero no eres el actor para este proyecto”. Si no lo haces así, te haces un flaco favor a ti misma y al actor. Y este error lo ves muchas veces cuando el director se está follando a la actriz, y pobrecita no tendría que hacer este personaje porque lo está haciendo fatal y se está jodiendo también  su carrera. Mi posición es clara y todos mis amigos lo saben y lo tienen que entender.

M.B: ¿Los afectos contradictorios es uno de tus temas básicos? 

M.S: Sí, sin duda. A mí me interesa hablar del amor y del desamor, de los sentimientos encontrados y duales.Como en L’ombra del teu costat, donde la madre no aguanta el dolor que han provocado a su hija y la abandona. Mucha gente no entendía el personaje, por eso de que una madre nunca lo haría.

M.B: Yo creo que eso es lo más interesante, personas que no estén determinadas por su naturaleza y, así, el conflicto es mayor. El tema de tu F3dra era la culpa, ¿no?

M.S: para mí son las razones del suicido, que impulsa a alguien a quitarse la vida. En mi F3dra había una serie de relaciones de amor mal entendido. De admiración, de necesidad de amar lo inalcanzable.

M.B: Querer lo inalcanzable como deseo ilícito… hay que tener una determinación obsesiva para suicidarse, pero como también explica Milan Kundera, Anna Karenina se suicida de una manera muy poco premeditada y casual, como si fuera un arrebato…

M.S: Yo escribí F3dra partiendo de un personaje basado en Sarah Kane, una dramaturga británica con una obra muy escasa, y que se suicidó a los 27 años, marcada por una depresión atroz. Me interesaba precisamente esto, su capacidad de autodestrucción, su reivindicación del suicidio. Vivir le hacía daño y defendía su libertad a matarse.

M.B:.Yo te conocí gracias a Q-Ars, por Anna Güell y la Mercè Anglès que dijeron de tí maravillas y realmente tuve un impacto. Loque me dices me recuerda a Séneca, quién, por cierto, también hizo una versión de Fedra. El estoicismo defiende el suicidio como una puerta que siempre puedes abrir.

M.S: ¿Ves? Y Séneca escribió la Fedra a partir de la cual se inspiró Sarah Kane para su propia versión. Yo creo en las conexiones.

M.B: ¿En qué situaciones te gusta poner a tus personajes?

M.S: Los coloco en las situaciones que yo no soy capaz de entender porque me quedan muy lejos. Estás son las que me interesan. Yo a mi ya me conozco mucho.

M.B: Me acabas de decir el mismo que me dijo en una ocasión Ana María Moix, “yo misma ya me tengo”. Pero cuáles son tus temas? Por ejemplo, yo noto que con tus obras, hagas lo que hagas, siempre acabas herida.

M.S: No sé si herida, pero seguro que no intacto. Cualquier acción tiene repercusiones. Cualquier acción que hagas – o no hagas – tiene unas consecuencias e igual esta consecuencia aflora muchos años después. También creo que las cosas tienen su propio ciclo, una vida orgánica, un punto de inicio y un final.

Pequeños Monstruos. Vanessa Segura i Marilia Samper. Foto Isaias Fanlo

Pequeños Monstruos. Vanessa Segura i Marilia Samper. Foto Isaias Fanlo

 

M.B: ¿Y esto no puede ser renunciar a pensar, a la responsabilidad de la acción?

M.S: ¿Tu crees? ¿Quizás justamente al revés no?

M.B: Si es tan difícil ver las posibles y remotas consecuencias de una acción vale más renunciar a entender nada porque todo puede ser muy azaroso y ya puedes hacer lo que quieras.

M.S: Pero yo no juzgo nunca, yo no hablo de responsabilidad. Me interesa simplemente el “yo hice algo un día y ahora reaparece”. O que de pronto te hace comprender algo. Una acción que tu hiciste desde la inconsciencia y que ahora te das cuenta de su sentido.

M.B: La vida son puntos que se unen con el tiempo? 

M.S: Absolutamente. Y no son mis únicos temas. Me gusta mucho escribir sobre el anhelo y la frustración. El deseo. Siempre vivimos con esta inquietud y este es el significado de estar vivos, el estar constantemente a la búsqueda de algo. En este sentido me parece que somos mucho más trascendentales.  Precisamente estoy trabajando en un proyecto sobre la fe en esta era en que estamos tan desprovistos de fe, de fe como la conocemos, la fe religiosa, espiritual.

M.B: Te entiendo, la fe en el sentido de creer en algo o alguien y hacer lo que haga falta por ello…

M.S: Si, leyendo filósofos he visto la importancia de tener fe, en el sentido de proyectar en el futuro. Todos tenemos nuestra cuota de fe cotidiana en nuestras pequeñas cosas. Un ejemplo burdo: el futbol. Que están todos ahí celebrando el gol… también un concierto, los amigos, los hijos… esto es fe, espiritualidad. Esto me interesa mucho.

M.B: Pues si te interesa es porque dice algo de ti, o tienes fe o la buscas…

M.S: Yo busco entender la fe precisamente porque siempre he tenidos crisis de fe, y luego he descubierto que yo tengo fe en mi trabajo.  Por eso siempre intento preservar y cuidar el trabajo. Yo en momentos mierdas de mi vida he lamentado no creer en Dios, o no estar como una cabra. La sensatez es lo que más daño te hace, de ver las cosas, de ver el panorama.

M.B: Hannah Arendt dice que la maldad sólo aparece cuando renunciamos a nuestra capacidad de pensar, cuando renunciamos a ser personas.

M.S: También, pero fíjate que me hablas de mentes superiores, no pidamos ser así. Pero puede haber renuncia a la capacidad de pensar para bien o para mal. Yo veo peña que están fatal del “coqui” y están súper contestos…

M.B: Espero que nunca tengas que estar mal del “*coqui” para vivir feliz. Tú tienes un don…ésta es la fe que tienes que tener, desarrollar el don que Dios, la naturaleza o la madre que te parió, te ha dado.

M.S: No se si es un don, pero es sanador. Sí y esto es lo que me salva, a mi me salva del dolor poder reflexionar sobre lo que me duele, investigar y elaborar hipótesis y crear sobre eso. Eso es mi salvación y mi medicina. La neura es un lujo burgués. Tengo muchas ganas de escribir sobre nuestros padres, que no se pudieron permitir sufrir ningún tipo de neuras porque tenían que poner todo su empeño en sobrevivir.

M.B: Mi madre me decía, como puedes ser infeliz si vas limpia y has comido?

M.S: y yo que a veces dudo si aceptar un trabajo… ellas no se lo plateaban: mi madre fregaba cuartos de baño, culos de viejo, casas de señoras pijas… Nuestras madres no se preguntaban si eran felices, se preguntaban si iban a comer mañana

M.B: El problema es el psicologismo unido al consumismo para preguntarnos continuamente quiénes somos y qué necesitamos.

M.S: Nos han manipulado perversamente.

M.B: Nunca antes había sido tan difícil ni tan estresante vivir, abrir el diario, ver la televisión o abrir una revista y tener que preguntarte si te sacas todo el potencial, si realmente la culpabilidad te anula, cono vencer los miedos… está todo llenísimo de instrucciones para vivir…nunca vivir había sido tan difícil!

M.S: Te cargan con una responsabilidad impresionante. Yo siempre digo “soy una personita y hago lo que puedo”, anda que no hay factores, el mismo azar. No haremos tribu hasta que nos lo quiten todo, en esto soy muy apocalíptica. Hasta que no estemos a las últimas no tendremos un plan.

M.B:Y el micromecenazgo, verkamiss, despensas, etc. Son formas que la ciudadanía vaya pagando el que tendrían que ser inversiones de gobierno…pero quien de verdad tiene dinero esquiva los impuestos. Y actores como Àlex Casanovas no tienen ningún problema en hacer de camarero para salir adelante, lo ves normal?

M.S: Si se tiene que hacer, entonces se hace con total naturalidad y mucha dignidad. Yo misma si un día no llego, pues lo haré, me dedicaré a otra cosa y no pasa nada, siempre puedes de una manera o otra seguir haciendo teatro.

M.B: Pero mucha gente tiene un nombre, una cara conocida, y no se atreve a manifestar que no tiene nada.

M.S: Esto es lamentable y les pasa a mucha gente el día de los estrenos. La terrible pregunta: ¿y que estás haciendo ahora? Y tener que decir “nada”, esto provoca mogollón de vértigo. Yo siempre digo: “uyyy estoy en paro. No tengo ná”, porque siempre es mejor que de pronto tener que inventarte algo.

 Marilia Samper Londres Foto Isaias Fanlo

Marilia Samper Londres Foto Isaias Fanlo

M.B: ¿Y qué te gusta de este trabajo?

M.S: Que es un trabajo de libertad. Esta inestabilidad de vida es el precio que pagas por ser libre y para hacer lo que tu quieres. Y por cualquier cosa que decidas en la vida pagas un precio y a partir de aquí ya está, no hace falta quejarnos. No tengo jefes, no tengo horario. Todo depende de mi, de lo que yo quiera o haga, de si estoy dispuesta a venderme o no y hasta que punto. Yo soy absolutamente libre, lo que no puedo pedir, además, es ser rica, porqué sino seria un chollazo.

M.B: Tampoco es un chollo, porque el proceso creativo no lo vives con demasiado placer, ¿no? 

M.S: No, porque no tengo disciplina, tía.

M.B: Por qué escribes?

M.S: Es que este es el tema. Yo soy más caótica que estructural pero hay un momento en que me estructuro. Si me hago un horario para escribir como si fuera a trabajar en una oficina me digo a mi misma que yo no tengo porque hacer esto sino lo hago desde el arrebato. Y el arrebato te coge cuando te coge. Evidentemente si tu tienes cosas que contar te va cogiendo el arrebato. Pero el arrebato te coge un día, luego unos días no te coge, y te cabreas porque quieres avanzar.  En la mecánica soy absolutamente rebelde. A veces soy rebelde por pura rebeldía. Y luego ponle todas las excusas que quieras: miedo a la página en blanco o lo que se te ocurra. Pero es cierto que solo me pongo a escribir si tengo claro lo que tengo que decir, y no se sentarme para ponerme simplemente a escribir. No quiero. Me cuesta forzar porque escribir no es desagradable. Y siempre hay un punto en que tienes que forzar, en cambio un día me levanto y me encajan cuatro cosas de las que he ido pensando, pensando y comiéndome el tarro y digo ¡ahora! Y escribo.

M.B: A mi me ve bien dejar reposar el texto y luego volvérmelo a leer.

M.S: No es verdad. Tu cabeza no descansa. Tú no descansas.

M.B: Si,tienes razón, y tampoco me funciona del todo porque cuando me lo leo ya me lo sé de memoria.

M.S: No es mi caso porque yo soy muy inmediata con mis textos. Voy corrigiendo a medida que escribo y cuando termino un texto no hago revisiones. Hay gente que trabaja 8 versiones del mismo texto y yo no puedo. Lo único que hago cuando lo vuelvo a leer es suprimir, suprimir, suprimir al máximo. Cortar texto. Yo soy destructiva por naturaleza. Sin miedo a tirar nada, no necesito conservar nada de la escritura. ¿Reiteración? A la mierda. ¿Situación que no aporta nada? Me la cargo. Pulir, pulir, pulir. Lo que sí hago al corregir un texto es volver atrás en la lectura para encontrar conexiones.

M.B: ¿Utilizas libretas?

M.S: Yo genero mucho material de cuaderno, que a veces son dos líneas, que igual es una respuesta de un personaje, y un día tengo un montón de réplicas y en todas esas encuentro una escena .

M.B:Tu escritura es muy condensada, cada frase puede ser un golpe.

M.S: A veces tengo miedo de que mi escritura sea demasiado discursiva, de no explicar las cosas desde la acción. Soy una dramaturga poco situacional, siempre parto del discurso. Y me molesta si al final pongo una parrafada que explique el sentido. La maestría es explicar desde la acción, sin tener que decir explícitamente.

M.B: Tienes miedo de la moraleja, a dar instrucciones de como se tiene que interpretar el texto y a ser cursi.

M.S: Si, al melodrama. Y me lo curro mucho, y me curo en salud. Hay cosas que como escritora te dan mucho placer, que es el regodearte con las palabras, pero hay que ir con mucho cuidado porque luego esto lo tiene que decir el actor. Y cuando hago una lectura todo lo que me suena etéreo, y parece que van a tocar violines y salir angelotes, lo suprimo. Y las réplicas que están impregnadas de literatura y de poesía le digo a los actores: “quitadle todo el romanticismo. Traedlo en la tierra, ensuciadlo, quitadle aire”.  Les pido que lo digan como si estuvieran pelando patatas. Porque en la vida somos capaces de decir cosas muy inmensas desde el aplomo de la realidad. Y una de las cosas que más me caracterizan es que soy una gran observadora y una gran oyente.

M.B: Todos los grandes artistas tienen que saber ver y escuchar.

M.S: No sé, muchos solo se miran el ombligo. Hay gente que se gusta tanto y se toma tan en serio…

M.B:Y que están resentidos con el mundo y que necesitan constando reconocimiento…

M.S: A los que les pasa eso siempre digo “no eres tan bueno, desgraciao”. A la gente buena de verdad esto no les ocurre. Eso les ocurre a los que son mediocres. Los buenos de verdad no se preocupan por eso, están haciendo lo suyo.

M.B: Esta necesidad de reconocimiento constante quizás s una carencia de amor.

M.S: ¿Sabes qué pasa? Que nuestro trabajo es juzgado en vivo y en directo, in situ, esto te hace estar en una situación bastante frágil. Estás delante de 300 personas que después te juzgaran. Estás allí completamente expuesto…

marilia samper. foto alba lajarín

marilia samper. foto alba lajarín

 

M.B: La crítica siempre te ha tratado bien. Seguirías trabajando después de una mala crítica?

M.S: Sí, no tendría problema, lo que ya no sé si podría soportar son 400 personas en el Romea abucheándome y tirándome tomates. Que me gritaran “fuera, y nunca más vuelvas a escribir nada”.  Pero un crítico no pasa nada por dos razones: mi curro no es fácil, no es como hacer pan que siempre sale igual, y te puedes equivocar.

M.BCuando escribimos una crítica seguramente tenemos un poder que no nos merecemos…

M.S: No tenéis tanto poder, simplemente es una opinión más, especializada. A veces criticáis cosas que son un éxito de público ¿y qué? ¿Para quién hacemos teatro, para el público o para la crítica?

M.B Para el público, pero no te veo nunca haciendo una mierda pensada para conquistar al público. Para no saber no sabes qué caras son las conocidas porque no tienes televisión.

M.S: Si, es fatal, no tengo ni los referentes. Una productora me dijo cual sería mi reparto ideal y mi reparto ideal no era nadie conocido. Mi reparto ideal es el ideal para ese texto y ya está.

M.B:Yo creo que a pesar de no seas muy   ambiciosa estás destinada a ser una autora consagrada.

M.S: No lo sé, yo no lo veo. Para mi consagrado es Juan Mayorga, dentro de lo consagrado que pueda estar hoy en día un dramaturgo, o David Mamet. Y una cosa es estar consagrado aquí y otra muy diferente estarlo en Broadway. Existen también muchos dramaturgos que no son muy buenos pero saben muy bien como escribir obras cada año para hacer caja. Y yo alguien que se lo plantea así, de esta manera, ya no tengo ganas de verlo.

M.B: Pero las intenciones de un autor pueden no tener nada que ver con el resultado. Alguien puede decir que hacer caja y que escribe sistemáticamente para llenar el bolsillo y  ser muy bueno con el resultado obtenido.

M.S: También es verdad. Aunque tengo mis dudas de que alguien diga “me voy a forrar” y le salga una obra maestra, yo creo que las obras maestras salen de la necesidad, salen del alma, no salen del bolsillo.

M.B: Bach, Mozart, Shakespeare escribían por encargo.

M.S: Estos eran unos putos genios. Hoy en día hay poca gente artista en este sentido, hay muchos, muchos creadores y cuando hay tantos es que muchos son mediocres. Hay poca gente que sea capaz de resistir, y nosotros somos muchos y más o menos podemos ir comiendo. Tu piensas en los genios de antes, en un Van Gogh y estaban locos, creían absolutamente en lo que hacían y daban la vida por ello

MB: A mi me recuerdas a Bogart el romántico escéptico.

MS: Si lo dices por sensible, sí, soy muy sensible. Y además creo en el poder del ser humano de intentar ser feliz y alcanzar la felicidad. Y en fondo soy una optimista. Muchos amigos me consideran una nihilista y no hay nada más lejos de mi. Creo en la sensibilidad, en la ternura, en la generosidad, creo en el género humano.

MB: Podrías escribir Living las Vegas, Un hombre que decide ir a Las Vegas a morir bebiendo?

MS: No creo en la destrucción ni en la autodestrucción como absolución. Pero sé que la grandeza de la película es que acaba como se acaba pero no es la película que saldría de mí. Veo la historia, le encuentro el sentido, entiendo el personaje… pero una cosa es la ficción y otra la vida real. He conocido a adictos destruyéndose y es un camino muy duro. Yo los odio, odio a los yonquis, porque me parece atroz lo que se hacen y lo que hacen a su entorno. Una cosa es ver Transpointing y disfrutarla, pero no forma parte de mi sensibilidad como creadora; en mis historias siempre hay una redención.

M.B: Continuamos dentro del mundo de la ficción: has utilizado nunca tus vivencias para escribir? Has vampirizado tu realidad para decir aquí hay una buena escena?

M.S: ja,ja. Nunca, en todo caso lo que he hecho es dar instrucciones a los actores para que atendieran como han de interpretar algo a través de explicarles una vivencia, para que pudieran visualizar, de forma análoga, la situación o la emoción por la que atraviesa su personaje.

M.B: Y qué indicaciones más les das?

M.S: Intento ir muy al fondo, con la intención, con la emoción, la psicología del personaje, con la gestualidad, la composición externa…

M.B: Disfrutas más dirigiendo una obra escrita por ti?

M.S: No, disfruto igual. Pero disfruto mucho más dirigiendo que escribiendo. Siempre digo “escribir es un acto masturbatorio, dirigir es una orgía”.  En los procesos de ensayo se producen conexiones muy fuertes, contactos muy fuertes.

M.B: Pues tiene que ser fácil enamorarse.

M.S: Si, pero si tienes la cosas claras y bien colocadas en su sitio, no. Siempre pasa que cuando haces un proyecto sientes que no puedes vivir sin esa gente, durante todo el proceso: necesitas comer y tomar las cervezas, y hacer grupos de whatsapp y hablarte todo el rato, se produce ese enamoramiento de un grupo de gente que está volcando toda su energía en un mismo proyecto. Luego se termina el proyecto y eso se diluye.

M.B: Y después sufres?

M.S: No, porque es amor de primavera. Es un romance de verano total. Luego si intentas forzar el reencuentro ya no funciona, porque solo funcionaba en aquel contexto. Esto ocurre porque voy mucho desde mi, desde lo que tengo claro, lo que aún no sé, confío en el resto del equipo para que me ayuden a entender lo que aún no se hacer, trabajo muy honestamente y valoro mucho a mi equipo. Hay directores que piensan que sus equipos son retrasados mentales, yo pienso que son gente maravillosa y muy creativa. Yo me vuelco mucho en los actores y siempre llega el momento fatídico, que he de dejarlos de lado y centrarme en temas más técnicos, y cuando les dejo de prestar atención se enfadan, como mi gata que se enfada cuando me voy.

M.B: Aceptas fácilmente las criticas o siempre piensas que lo que tú dices es lo que vale?

M.S: Yo soy la primera en censurarme y criticarme. Lo que me digas lo tendré siempre en cuenta y puede que esté de acuerdo o no. Siempre me hago críticas siempre son terriblemente peores que las que me puedan hacer los demás. A mi me gusta mucho Pulmons aunque sé que no he conseguido hacer en la escena final lo que yo me imaginaba.

M.B:Yo he entendido que el tiempo se para cuando las cosas no encajan, pero que cuando finalmente encajan el tiempo se acaba muy rápido.

M.S: Exacto, el tiempo se va. Y yo tenía una idea estética que no he conseguido generar.  A mi me la suda el debate de tener hijos o no, a mi me importa la hipótesis sobre el tiempo. Mi puesta en escena está basado en esto, no en el dilema de los hijos. Cuando tu te atascas en algo el tiempo se detiene y de pronto, cuando se deshace el nudo todo avanza.

M.B: Yo pienso que este es un tópico de la modernidad, el pensar ahora sí que estoy muy posicionada y ya es una línea recta. Siempre creamos nuevos conflictos y volvemos a parar el tiempo.

M.S: Si, pero una pareja puede tener un montón de conflictos y en el momento que se vuelca en sus hijos, ellos van navegando entorno a los hijos hasta que se mueren y pum, se mueren. Y ya está.

M.B: Sabes que voy a ver todo el que lleva tu nombre y para mí y otros muchos ya es una garantía de alto nivel?

M.S: Sí, noto que hay gente que tiene en cuenta lo que hago. Y yo lo que pido es ir trabajando, ir haciendo…no tener que cambiar de oficio, este sería el mejor regalo. Y no me da miedo el fracaso, yo prefiero trabajar y aunque tenga algún fracaso no pasa nada. Ni el éxito ni el trabajo te aseguran el trabajo. El fracaso te puede condicionar medio año, todo se olvida muy rápido. Pero hay creadores que hacen cinco obras al año, bastante malas y a base de subvenciones, esto sí que es un fracaso. Pero si tu haces tu propio proceso de investigación es lógico que puedas equivocarte.

M.B: Pero realmente estás en un momento interesante, has aprendido, sabes qué quieres decir, qué le puedes pedir a una actriz…

M.S: Sí, tengo una ventaja muy grande, no estoy casada con nadie, no me debo a nadie, no tengo que hacer nada que no quiera, no tengo que pagar nada. No soy ni muy conocida para que haya grandes expectativas sobre mi pero en los círculos que se me conoce soy respetada. Y soy libre para hacer lo que me apetezca y lo que creo.

Marilia Samper i Montse Barderi prenent-se un sobre per cremar calories

Marilia Samper i Montse Barderi prenent-se un sobre per cremar calories

M.B: Somos libres pero nos hemos hartado un poco y ahora tendríamos que tomarnos estos sobres que me han asegurado a la farmacia que eliminan un 30% de las calorías de cada ingesta.

M.S: Esto ya lo he probado y no sirve pa ná.

M.B: Sí que sirve!

M.S: Es como tomarse el café con pastelillos y sacarina. Pero esta es la foto que debe salir en la entrevista.