“Por este espectáculo me quemaría a lo bonzo”

7.06.2016

André y Dorine han vuelto a Barcelona. El espectáculo de Kulunka Teatro lleva casi seis años de gira por todo el mundo: una historia de amor en la vejez, donde una pareja lidia con el Alzheimer para no olvidar sus recuerdos. Máscaras, música y teatro gestual en una combinación que triunfa allí donde va. Hemos hablado con los tres intérpretes tras la máscara.

Els membres de Kulunka Teatro, quan celebraven la funció 200 d'André y Dorine

Els membres de Kulunka Teatro, quan celebraven la funció 200 d’André y Dorine

Pregunta: Para la gente que no os conozca, y más allá de una búsqueda de urgencia en Google, nos podéis contar qué es Kulunka Teatro y de dónde nace un espectáculo com André y Dorine?

Garbiñe Insausti: Somos una compañía joven, creada el 2010 en Euskadi, aunque somos un poco de todas partes. La compañía nació con el propósito de hacer André y Dorine, que era una historia que queríamos contar hace tiempo: el amor en la vejez. El proyecto se ha ido consolidando, y ahora ya tenemos un segundo espectáculo de máscaras que se llama Solitudes, e incluso un tercero de texto, Taxidermia de un gorrión. El primer impulso de la compañía fue André y Dorine, una historia sobre una pareja de ancianos que, después de muchos años de convivencia, van a tener que hacer frente a la enfermedad del Alzheimer y luchar contra el olvido. Nuestro epicentro artístico está en Madrid, donde de otro lado es más fácil viajar a todo el mundo.

Cómo se forma la compañía? Teníais todos experiencia en el campo del teatro con máscaras?

José Dault: El gran vínculo es la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid, donde más o menos nos hemos conocido todos, pero en promociones diferentes. Cuando empezamos a pensar en el equipo, pensamos en gente cercana. En la RESAD se toca poco el tema de la máscara, ahí básicamente se abren puertas, sin profundizar mucho. Cada uno luego tiene su experiencia: Edu, por ejemplo, estudió teatro gestual en una escuela, por lo que tiene un recorrido más físico.

Edu Cárcamo: Realmente para todos el descubrimiento y bautizo como compañía fue André y Dorine, el hecho de generar un espectáculo nuevo también supuso crear un proyecto: una compañía y un lenguaje propio. Aún hoy seguimos practicando y aprendiendo, aunque llevemos cinco años y medio con el mismo espectáculo. De hecho, en octubre hará seis años que lo estamos representando. Vamos a cumplir las 400 funciones de André y Dorine aquí en el Poliorama, hemos recorrido 25 países con este espectáculo, con Solitudes ya llevamos una treintena de funciones por España y Francia… Así que parece que ha salido bien, no podemos quejarnos.

Els protagonistes d''André y Dorine', de Kulunka Teatro.

Els protagonistes d”André y Dorine’, de Kulunka Teatro.

Cuáles son vuestros referentes a nivel de lenguaje teatral? No cuesta ver la influencia de la compañía alemana Familie Flöz, incluso en el tipo y estética de máscara. Es así?

José Dault: Familie Flöz es fundamental para nosotros. Ya teníamos la idea de montar un espectáculo sobre una historia de amor en la vejez, y luego vimos su espectáculo Teatro delusio y nos marcó muchísimo, así como otras compañías que trabajan con máscaras. Luego Garbiñe se fue a Berlín, a hacer un curso con Thomas, y trajimos a Paco González, que era el integrante español de la compañía, a impartir un curso. Eso fue como asomarnos a la puerta del teatro con máscaras. Luego en realidad, cuando empezamos a crear nuestro espectáculo, mediante la prueba y el error, fuimos aprendiendo la técnica y buscando nuestra propia forma de contar una historia. Estéticamente hay una semejanza con los trabajos de Familie Flöz, pero hay una gran diferencia en cuanto a la dramaturgia. A la hora de contar la historia nosotros nos movemos en otro terreno.

Habéis viajado con André y Dorine por todo el mundo, Europa, Asia y América (como demuestra este álbum de fotos). Habéis encontrado muchas diferencias en la recepción de los diferentes tipo de público? El montaje ha funcionado allí donde ha ido?

Garbiñe Insausti: Teníamos ese miedo, al haber creado una obra sin palabras, en un garaje de Madrid, sobre una familia más o menos acomodada, de ver ver como la obra sería recibida en un país completamente diferente. Por ejemplo, al segundo país al que fuimos fue el Nepal. Y enseguida descubrimos que cuando se habla de temas y sentimientos universales, la cosa se entiende en todo el mundo. Hemos actuado en sitios tan distintos como China, los Estados Unidos, Rusia, gran parte de Latinoamérica… Y el aprendizaje que nos llevamos es que nos parecemos mucho más de lo que imaginamos, que nos unen muchas más cosas que las que nos separan. Somos todos muy parecidos. Sí que hay diferencias expresivas: por ejemplo, en China son más retraídos, más tímidos durante la función, y luego hay un efecto “fan” bastante sorprendente. En cambio en Colombia o en Cuba son más explosivos, y lloran y ríen mucho.

Kulunka Teatro

Kulunka Teatro

Cómo combináis las funciones de André y Dorine con vuestros dos otros espectáculos en repertorio?

Garbiñe Insausti: El año 2015 ha sido bastante productivo para nosotros: hemos estrenado Solitudes, otro espectáculo con máscaras y sin texto, y luego hemos hecho un espectáculo con texto, con un equipo un poco diferente y dirigido por Fernando Soto, Taxidermia de un gorrión, que muestra el encuentro entre una reportera especializada en animales y la cantante Edith Piaf.

Leemos en la web del Poliorama que este espectáculo está recomendado por la Fundación Pasqual Maragall y la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Barcelona. Cómo apareció este vínculo?

Garbiñe Insausti: El año pasado, cuando aterrizamos en el Poliorama por primera vez, a través del teatro nos pusimos en contacto con ellos, y la verdad es que desde el primer momento hubo una gran sintonía. Su apoyo ha sido muy valioso. A lo largo de esta gira hemos coincidido con algunas asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, y siempre ha sido una colaboriación muy estrecha y que han agradecido mucho ver sobre un escenario un problema que para ellos era algo doméstico.

Habéis tenido alguna experiencia con enfermos de Alzheimer? Alguna función especial o algún tipo de acto en un hospital o centro sanitario?

José Dault: No, hasta el momento sólo hemos tenido contacto con asociaciones de familiares. Si hubiéramos querido hacer un espectáculo para representar en frente a enfermos de Alzheimer, todo el proceso de creación hubiera sido distinto, y tendríamos que tener unos conocimientos médicos mucho mayores. Nuestro trabajo lo sientes como muy útil, porque es una catarsis colectiva lo que se produce en la sala, es muy emotivo lo que la gente recibe de la escena, desde el cariño y la honestidad con los que nosotros lo hacemos. Se sienten identificados con la historia, y al encontarse en un lugar público, el proceso de purificación es muy fuerte. Los encuentros con el público siempre son muy gratificantes, y los que acabamos llorando somos nosotros. Si te metes en un tema como el Alzheimer, creo que debes tener un cierto rigor y honestidad, y no manipular la enfermedad hacia nada que perjudique el espectáculo. Estamos hablando de una pandemia, sin lugar a dudas. Y no sólo de Alzheimer, sino de todos los tipos de senilidad que existen.

Para terminar con esta entrevista, cómo animaríais a todos aquellos que no os conocen para que vayan a ver André y Dorine?

Edu Cárcamo: Pues les diríamos que echen fuera los prejuicios, que no piensen “Madre mía, 82 minutos de teatro sin palabras y con máscaras”, porque incluso se hacen cortos! Sabemos que en el cartel de la obra no hay nadie que salga en la tele, ni ningún famoso ni nada de este, pero que se asomen a la puerta del Poliorama, porque van a descubrir un lenguaje, una compañía y una historia que probablemente les hará sentir que ha valido la pena el paso por el teatro. Porque esto es lo que ha pasado con todo el público de todos los países donde hemos actuado .

José Dault: Yo siempre digo que este es un espectáculo por el que yo no pondría la mano en el fuego, sino que me quemaría a lo bonzo. Porque puedo jurarle a la gente que se van a reír y se van a emocionar. La reacción del público ha sido muy positiva, en todos los sitios donde hemos actuado, y no sucede muy a menudo que una obra guste tanto a todo el mundo.


André y Dorine se puede ver en el Teatre Poliorama hasta el 26 de junio.