Jesús Gil Vilda: “El liberalismo económico es una religión más”

9.09.2015

Jesús Gil Vilda (Zaragoza, 1971) és químico y escritor. Colaborador de Núvol, ha publicado la novela Crisis de gran mal (El Aleph, 2011) y ha escrito guiones para el cine, que han sido premiados. Ganó un Gaudí por el guión de Bienvenido a Farewell-Gutmann y el premio al mejor guión en el festival Vinespaña de Tolouse por A puerta fría. Ahora Destino publica su segunda novela, A las afueras del mundo. Bernat Puigtobella conversa con él. 

Jesús Gil Vilda | Foto: Ariana Nalda

Jesús Gil Vilda | © Ariana Nalda

 

Bernat Puigtobella: Crisi de gran mal, tu primera novela, abordaba la historia de un hombre que ascendía profesionalmente pero que a la vez tenía una necesidad de huir porque se encontraba atrapado en el sistema. El protagonista de A las afueras del mundo, Jesús Bernal, ya huye desde el principio de la novela cuando aprovecha el suicidio de otro hombre para suplantar su identidad. ¿Se podría decir que, en cierto modo, A las afueras del mundo es la continuación de Crisis de gran mal?

Jesús Gil Vilda: En cuanto al contexto tal vez. En Crisis de gran mal el lector descubre las ineficiencias y las corruptelas de las grandes empresas transnacionales, en A las afueras del mundo las enormes desigualdades sociales a las que éstas nos abocan. En cuanto a los protagonistas, el Guillermo Alonso de Crisis de gran mal desea ascender en una gran multinacional al tiempo que desprecia sus métodos y su ética, el Jesús Bernal de A las afueras del mundo ha quedado excluido del sistema social y busca cómo sobrevivir en una economía de subsistencia. Ambos viven vidas que no quieren vivir.

A las afueras del mundo empieza como una novela sobre una suplantación de identidad pero pronto evoluciona hacia un relato entre distópico y futurista, una fábula de política ficción ambientada en Inglaterra y en un futuro reciente y probable. Describes la globalización como un regreso al feudalismo y pintas una especie de Franja de Gaza en las afueras de Londres. A partir de aquí exploras las vicisitudes políticas y morales de una comunidad que ha decidido huir de la violencia y aislarse del mundo para regenerarse.

En mi opinión, tras la caída del bloque comunistas hace un cuarto de siglo, la clase media perdió su función estratégica y pasamos a convertirnos en mera masa de consumidores. El liberalismo económico es una religión más cuya tendencia natural es al oligopolio, exactamente lo contrario de lo que preconiza, como suele sucederles a las religiones. En un contexto así, la novela plantea que la gente que ha quedado excluida del sistema social (educación, sanidad, empleo) puede optar por comunidades al margen de la sociedad o la revolución violenta.

La violencia es uno de los grandes temas del libro. La violencia está presente en cualquier gesto fundacional de cualquier sociedad. Jesús Bernal afirma que “la violencia combinada con otras cosas es la mejor manera de hacerse rico” y pone como ejemplos Estados Unidos tras la segunda guerra mundial, el expolio colonial de materias primas, Francia después de la revolución.

Obviamente es el dialogo de un personaje y no mi pensamiento. Pero sí me produce perplejidad la hipocresía que hay en relación a la violencia como motor transformador. En nuestras sociedades occidentales acomodadas, se combate la delincuencia, el crimen y las amenazas contra el Estado. Hay un consenso sobre la violencia a la que se considera nociva para la sociedad. En cambio, los Estados promueven, y los ciudadanos miramos para otro lado, invasiones de países o revoluciones que desembocan en guerras civiles en otras partes del mundo.

Jesús Bernal se integra en la Comunidad del Camberwell Old Cemetery, un colectivo que pretende volver a empezar desde cero. Curiosamente, uno de sus líderes es un sacerdote, el padre Torres, que llega a ser el conductor de una sanación milagrosa. La religión forma parte de este espacio utópico. ¿De qué huye esta comunidad y que pretende construir?

Me encantan los spoilers. (Risas). Ojalá hubiera spoilers en la vida real. El viaje espiritual es fundamental. Paradójicamente comienza con una relación carnal, “a mis cuarenta y tres años había descubierto el significado de la palabra pornografía”, dice Jesús al separarse de Dorothea, y termina entrando en contacto con la Substancia Divina, llamémosla así. Pero el Dios con el que se encuentra no es exactamente el Dios del amor.

Jesús Gil Vilda | Foto: Ariana Nalda

Jesús Gil Vilda | © Ariana Nalda

La novela está encabezada por un epígrafe que contiene dos versos de San Juan de la Cruz que dicen: “Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres”. Son dos versillos del Monte de Perfección. Se podría decir que el camino de Jesús Bernal es también un camino de perfección que debe forjar a partir de una nueva identidad. Pero esta tautología de San Juan también se puede aplicar a la Comunidad del Camberwell Old Cemetery, que está inventado una nueva forma de organización política sin saber muy bien por done anda.

Los versos de San Juan de la Cruz a mí me sugieren la infinita capacidad de redención del ser humano. Y de eso habla en el fondo la novela, de que cuando nos apartamos (o nos apartan) del camino trillado, es cuando empieza la nuevo y lo bueno. Es profundamente optimista.

Uno de los temas de la novela es la imposibilidad de fijar un relato unívoco sobre lo que está sucediendo. O dicho de otro modo, la disparidad entre lo que está pasando y lo que está viviendo el personaje. Con su percepción/narración de los hechos Bernal altera en cierta forma el comportamiento de los que le rodean. Jesús Bernal es un científico y Heisenberg es uno de sus referentes. A través de su mirada, exploras la relación entre la física cuántica y la literatura o la moral. ¿Cuál sería para Bernal la vigencia política del principio de Heisenberg?

El Principio de indeterminación de Heisenberg dice que hay un máximo de indeterminación (muy bajo, que nadie se asuste) en el producto de cualquier par de variables independientes que definen un sistema mecánico, velocidad y posición, por ejemplo. Suelto este rollo porque creo que es importante distinguir entre ciencia y filosofía. Cuando las letras se mezclan con las ciencias sí tenemos una gran incertidumbre. Y eso me gusta. A finales del siglo XIX hubo una corriente de pensamiento encabezada por un tal Henry Thomas Buckle que aseguraba que la Historia podría llegar a predecirse si le aplicásemos el Método Científico. La mezcla de estas dos ideas me ha acompañado mientras escribía. La materia minúscula (electrones y partículas más pequeñas) es indeterminada, pero la materia macroscópica (los satélites) responde a unas leyes que son perfectamente predecibles. ¿Y si la Historia fuese así? Predecible aunque impredecible sean sus protagonistas.

Jesús Gil Vilda | Foto: Ariana Nalda

Jesús Gil Vilda | © Ariana Nalda

Una de las incertidumbres que guían los pasos de Jesús en este no-saber es su relación con Dorothea, una mujer que lo arrastra primero hacia la comunidad y lo abandona luego, después de establecer un vínculo afectivo muy fuerte con él. Y es para seguir el rastro de Dorothea que Bernal se mantiene ligado a esta comunidad, ¿no?

Efectivamente, es ella la que lo empuja a explorar en su interior, la que se apiada de él, cuando se da cuenta de que solo es “un idiota que cometió un error”. Dorothea es una mujer también en búsqueda, en huida, y aunque no lo reconozca hasta el final, el encuentro con él también la hace enfrentarse a sí misma y renacer.

Esta mujer enigmática y escurridiza pasa a ser a lo largo de buena parte de la novela un tú al que Bernal, el narrador, se dirige. Ella además tiene una voz, que se hace presente mediante un diario. ¿Se podría decir que la novela está construida sinfónicamente como una conversación entre Jesús y Dorothea?

Dorothea deja su diario a Jesús como único legado. En él le cuenta todo lo que no se atrevió a decirle de palabra. Y él, al leerlo, se da cuenta de que ella es exactamente como la había imaginado. Él empieza a escribir sus aventuras de aquellos ocho meses cuando ya es anciano, pero enseguida repara en que no está escribiendo una crónica sino una carta a Dorothea, de la que nada ha vuelto a saber. Por ello cambia al tú.

A las afueras del mundo es una novela muy filmable, muy cinematográfica, pero es también una obra con muchos estratos. Estaría la novela discurso, la novela de espías, la novela de ficción especulativa, pero también una historia de amor. ¿Cómo te has planteado el ritmo de la narración y los ejes de la trama para que todo fluya tan bien?

No todo es cerebral en un escritor. No sé por qué el inconsciente tiene tan mala prensa. Suelo tener claros los personajes principales, en este caso Jesús, Dodo y Torres, y cuál será su arco de transformación, pero las situaciones exactas y el resto de personajes que van a acompañarlos y a incentivar esa transformación los desconozco cuando empiezo. Sé también los temas de fondo que quiero, en este caso la violencia frente al martirio, la repetitividad o no de la historia, el amor como redención, en un sentido amplio, no solo el amor romántico, la educación como motor de cambio, internet como instrumento de control y sedación de la conciencia.

Jesús Gil Vilda | Foto: Ariana Nalda

Jesús Gil Vilda | © Ariana Nalda

¿Hasta qué punto tu oficio de guionista te ha marcado a la hora de plantearte todos estos niveles narrativos y la estructura?

El guion es un trabajo muy tedioso. Nadie te deja escribir una secuencia sin tener claro el tratamiento, es decir, los personajes y el argumento de principio a fin. Yo soy novelista y por tanto me exaspera eso. ¿Y si el día de escribir la escena romántica te apetece contar un asesinato? Pues nada, a ingeniártelas con el chico-conoce-chica. La novela me permite zambullirme en los personajes, hacer de mirón, acompañarlos, dejarme llevar. Cada novela surge de la necesidad de escribir la siguiente página. Eso es placentero. En el guion, en cambio, lo sabes todo pero no te apetece escribir nada.

Dices que la novela es profundamente optimista, pero el futuro que plantea es desolador. ¿No está siendo tú el optimista en relación al optimismo de la novela?

En absoluto. Cuando alguien es despojado de todo, es libre. Yo antes pensaba que la vida eran un par de surcos, a los sumo tres, por los que había que transitar. Esta novela me ha ensañado que la vida nos puede sorprender, que hay que dejarse llevar, que, en realidad, nuestras decisiones no son tan importantes. Me ha enseñado que la seguridad y la comodidad son una cárcel, que lo bueno puede empezar incluso cunado todo parece perdido.

 

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